Frederic Llordachs i Marquès, médico de formación y emprendedor por vocación, se ha consolidado como una de las voces más influyentes en el ámbito de la salud digital en España y Latinoamérica.
Su trayectoria, en la intersección entre medicina, gestión y tecnología, lo ha llevado a cofundar plataformas pioneras en la digitalización del sector, asesorar a compañías y startups, y promover proyectos con impacto real en la vida de pacientes y profesionales.
Actualmente lidera Llamalítica, una iniciativa basada en el análisis de datos que busca liberar a los sanitarios de tareas burocráticas para que puedan centrarse en lo esencial: la atención al paciente. Su discurso, siempre crítico pero constructivo, lo convierte en una referencia clave para comprender el rumbo de la salud digital y los desafíos éticos, culturales y organizativos que marcarán el futuro de la medicina.

Rat Gasol: La salud digital ha pasado de ser una promesa a una realidad que todavía genera resistencias en muchos sistemas sanitarios. ¿Dirías que la transformación digital de la salud es ya irreversible o aún dependemos demasiado de inercias del pasado?
Frederic Llordachs: La salud digital ha llegado para quedarse porque, de hecho, la población ya es digital. En España, por ejemplo, hay más líneas de móvil que habitantes. Eso significa que tenemos acceso a herramientas digitales constantemente. Otra cuestión es si los servicios sanitarios, especialmente los públicos, están digitalizados de forma adecuada, acorde con las expectativas de la ciudadanía. Aún queda un largo camino por recorrer, aunque existe una creciente conciencia sobre la necesidad de avanzar.
Rat Gasol: La pandemia aceleró la telemedicina, pero en muchos lugares parece haberse frenado tras la urgencia inicial. ¿Fue un espejismo o estamos simplemente en una fase de ajuste hacia un modelo más híbrido?
Frederic Llordachs: a telemedicina fue fundamental, aunque en muchos casos se redujo a consultas telefónicas. Tras la pandemia, muchas actividades volvieron a la presencialidad, pero hoy, alrededor del 30 % de las visitas en España siguen siendo no presenciales. Esto demuestra que ese espacio ganado es lógico. La telemedicina puede y debe crecer, especialmente donde el acceso presencial es deficitario. El reto está en adaptar la oferta a la demanda y facilitar su uso a quienes realmente la necesitan y la valoran.
Rat Gasol: La inteligencia artificial ya no es futurista: se usa en diagnósticos, predicción de riesgos y tratamientos personalizados. ¿Qué debería preocuparnos más: su velocidad de adopción o la ética y calidad de sus algoritmos?
Frederic Llordachs: Lo más importante es que no distorsione los procesos existentes, sino que se integre en los flujos de trabajo de los profesionales. La información recabada debe incorporarse a la historia clínica y fluir adecuadamente para mejorar la atención y la calidad de vida. El verdadero reto no es la IA en sí misma —ya existe legislación y conciencia sobre su validación— sino cómo ésta se integra, de dónde obtiene los datos y hacia dónde los dirige. También es preocupante la dependencia de proveedores que operan fuera de Europa.
Rat Gasol: Si los datos son el “petróleo del futuro”, ¿cómo equilibramos el derecho a la privacidad con la necesidad de extraer valor sanitario de esos datos?
Frederic Llordachs: Existe una manipulación interesada en torno a este concepto. El dato, por sí solo, carece de valor si no se contextualiza adecuadamente. Además, persiste un cierto paternalismo dentro del sistema sanitario. Muchos pacientes estarían dispuestos a compartir sus datos si eso contribuye a su recuperación o a la de otros. Sin embargo, el miedo a transformar el modelo actual a menudo frena mejoras necesarias.
Rat Gasol: Los hospitales aún funcionan con lógicas del siglo XX: historias clínicas fragmentadas, burocracia, falta de interoperabilidad. ¿Qué barrera es más difícil: la tecnológica o la cultural?
Frederic Llordachs: El mayor problema es cultural y organizativo. Ni la tecnología ni la formación son el obstáculo principal. La sanidad y los servicios sociales no son organizaciones especialmente innovadoras porque muchos de sus profesionales se sienten cómodos con el statu quo. Urge un cambio cultural que permita una transformación organizativa enfocada en ofrecer más y mejor servicio a más personas. Hoy, muchos hospitales funcionan como centros sociosanitarios, lo cual no beneficia a nadie salvo al personal de esas instituciones. Faltan servicios de telemedicina adecuados, y parte del problema es la resistencia de algunos profesionales. El cambio debe comenzar desde arriba.
Rat Gasol: La digitalización también es acceso. ¿Existe riesgo de una nueva brecha digital?
Frederic Llordachs: El riesgo siempre existe, pero hay que evaluar si el beneficio es mayor. Lo que ha pasado con los bancos —cerrar oficinas y dejar fuera a los mayores— debe servirnos como advertencia. No se trata de crear servicios solo digitales, sino servicios que integren herramientas digitales cuando el usuario pueda y quiera hacer uso de ellas. También existen soluciones pasivas, como sensores que no requieren activación. No debemos quedarnos cortos, pero tampoco pasarnos.
Rat Gasol: Muchos profesionales sanitarios sienten que la digitalización es una carga más que una ayuda, porque aumenta el tiempo frente a pantallas y resta tiempo a la atención personal. ¿Estamos digitalizando para el paciente o para el sistema?
Frederic Llordachs: Durante años, los sanitarios han sufrido la digitalización porque no se les consultó ni se les formó adecuadamente. El resultado: más carga de trabajo para ellos y mejores datos para los gestores. Hoy, la tecnología es mucho más ágil, y podemos aprender de otros sectores como el ecommerce. Lo esencial es formar a los profesionales y escuchar sus sugerencias. La repetición de tareas inútiles genera agotamiento. La digitalización debe ser una aliada, no un obstáculo.
Rat Gasol: En tu opinión, ¿qué startups o tendencias están marcando el verdadero cambio de paradigma en la salud digital y cuáles son solo humo de marketing?
Frederic Llordachs: Más que startups, lo que importa son las tendencias. Algunas tecnologías fueron puro “hype”, como el blockchain, que no alcanzó una implementación universal. La inteligencia artificial, bien utilizada, tiene un gran potencial, pero debe servir para detectar lo que se nos escapa y para agilizar procesos. La tecnología debe estar al servicio de la misión sanitaria, no al revés.
Rat Gasol: Mirando al futuro: ¿cómo imaginas una consulta médica en 2030? ¿Qué papel jugarán la inteligencia artificial, el big data y la relación humano-médico?
Frederic Llordachs: La relación entre el profesional sanitario y el paciente seguirá siendo el eje central, por una cuestión de responsabilidad y confianza. Pero los pacientes estarán monitorizados 24/7 desde sus hogares gracias a dispositivos móviles, sensores e internet. Los hospitales serán más pequeños, más ágiles y centrados en procedimientos. El centro de salud irá al hogar del paciente, no al revés. La resistencia de las organizaciones solo retrasará lo inevitable.
Rat Gasol: Has lanzado Llamalítica, una startup que apuesta por la analítica de datos en salud. ¿Qué problema concreto queréis resolver y cómo encaja en este ecosistema de transformación digital?
Frederic Llordachs: Llamalítica quiere que los profesionales sanitarios hagan lo que mejor saben hacer: atender pacientes. No deben ser recolectores de datos, ni secretarios, ni gestores de formularios. Buscamos integrarnos con los sistemas existentes y adaptarnos a las necesidades de cada profesional. Preguntamos qué es lo que más les incomoda de su trabajo y trabajamos sobre ello. El objetivo es que dediquen su tiempo a lo realmente importante.

Rat Gasol: Y ya para cerrar: si tuvieras que dar un consejo a un ministro de sanidad sobre salud digital, ¿cuál sería la prioridad número uno para no llegar tarde al futuro?
Frederic Llordachs: Si me nombraran responsable de sanidad, probablemente duraría 10 minutos en el cargo, pero serían 10 minutos gloriosos. El reto es hacer el sistema más accesible y confiable, empezando por escuchar a la ciudadanía y ofrecer alternativas reales. Ya no hay excusas tecnológicas: es posible reducir listas de espera aprovechando horas disponibles fuera de los grandes centros urbanos. Hay que sacar a los profesionales de su zona de confort, pero también contar con ellos. No se trata solo de invertir más dinero o contratar más personal, sino de usar mejor los recursos que ya tenemos en la actualidad. Que piensen en Amazon, en Tinder, o en cómo hoy reservamos los viajes. La sanidad debe avanzar hacia ese modelo.






